domingo, 23 de mayo de 2010

TEOLOGIA DE LA LIBERACION...




El premio Nobel de economía Joseph Stiglitz ha dicho recientemente: «el legado de la crisis económico-financiera será un gran debate de ideas sobre el futuro de la Tierra». Concuerdo plenamente con él. Veo que el gran debate será en torno a las dos cosmologías presentes y en conflicto en el escenario de la historia.

Por cosmología entendemos la visión del mundo —cosmovisión— que subyace a las ideas, a las prácticas, a los hábitos y a los sueños de una sociedad. Cada cultura posee su respectiva cosmología. Mediante ella se procura explicar el origen, la evolución y el propósito del universo, y definir el lugar del ser humano dentro de él.

La nuestra actual es la cosmología de la conquista, de la dominación y de la explotación del mundo, con vistas al progreso y al crecimiento ilimitado. Se caracteriza por ser mecanicista, determinista, atomística y reduccionista. Por causa de esta cosmovisión, se crearon innegables beneficios para la vida humana, pero también contradicciones perversas como que el 20% de la población mundial controle y consuma el 80% de todos los recursos naturales, generando un foso entre ricos y pobres como nunca antes ha habido en la historia. La mitad de las grandes selvas ha sido destruida, el 65% de las tierras cultivables, perdidas, cerca de 5.000 especies de seres vivos desaparecidas anualmente y más de mil agentes químicos sintéticos, la mayoría tóxicos, esparcidos por suelo, el aire y las aguas. Se han construido armas de destrucción masiva, capaces de eliminar toda vida humana. El efecto final es el desequilibrio del sistema-Tierra que se expresa por el calentamiento global. Con los gases ya acumulados, en el 2035 se llegará fatalmente a un aumento de 2 grados centígrados, y si no se hace nada, según ciertas previsiones, a finales de siglo serán 4 ó 5 grados, lo que volverá la vida, tal como la conocemos hoy, prácticamente imposible.

El predominio de los intereses económicos especialmente especulativos, capaces de reducir países enteros a la más brutal miseria, y el consumismo han trivializado nuestra percepción del peligro que vivimos y conspiran contra cualquier cambio de rumbo.

En contraposición, está compareciendo con más fuerza cada vez, una cosmología alternativa y potencialmente salvadora. Ya tiene más de un siglo de elaboración y alcanzó su mejor expresión en la Carta de la Tierra. Se deriva de las ciencias del universo, de la Tierra y de la vida. Sitúa nuestra realidad dentro de la cosmogénesis, aquel inmenso proceso evolutivo que se inició a partir del big bang, hace cerca de 13.700 millones de años. El universo está continuamente expandiéndose, organizándose y autocreándose. Su estado natural es la evolución y no la estabilidad, la transformación y la adaptabilidad y no la inmutabilidad y la permanencia. En él todo es relación en redes y nada existe fuera de esta relación. Por eso todos los seres son interdependientes y colaboran entre sí para coevolucionar y garantizar el equilibrio de todos los factores. Por detrás de todos los seres actúa la Energía de fondo que dio origen y anima el universo y hace surgir nuevas emergencias. La más espectacular de ellas es la Tierra viva y nosotros, los seres humanos, como la porción consciente e inteligente de ella, con la misión de cuidarla.

Vivimos tiempos de urgencia. El conjunto de las crisis actuales está creando una espiral de necesidades de cambio que, si no son implementadas, nos conducirán fatalmente al caos colectivo, pero que si son asumidas, nos pueden elevar a un estadio más alto de civilización. Y es en este momento cuando la nueva cosmología se revela inspiradora. En vez de dominar la naturaleza, nos sitúa en el seno de ella en profunda sintonía y sinergia. En vez de una globalización niveladora de las diferencias, nos sugiere el biorregionalismo que valora las diferencias. Este modelo procura construir sociedades autosostenibles dentro de las potencialidades y de los límites de las biorregiones, basadas en la ecología, en la cultura local y en la participación de las poblaciones, respetando la naturaleza y buscando el «vivir bien» que es la armonía entre todos y con la madre Tierra.

Lo que caracteriza a esta nueva cosmología es el cuidado en lugar de la dominación, el reconocimiento del valor intrínseco de cada ser y no su mera utilización humana, el respeto por toda la vida y los derechos y la dignidad de la naturaleza y no su explotación.

La fuerza de esta cosmología reside en el hecho de estar más de acuerdo con las reales necesidades humanas y con la lógica del propio universo. Si optamos por ella, se creará la oportunidad de una civilización planetaria en la cual el cuidado, la cooperación, el amor, el respeto, la alegría y la espiritualidad tendrán centralidad. Será el gran giro salvador que precisamos urgentemente.

DE LATINOS Y PIEL MORENA....

DE RECONQUISTA POPULAR:

[El autor es Michael Yates, un economista marxista de EEUU que hadecidido vivir su jubilación al modo de muchos jubilados: en una casarodante. La diferencia es que, con un entusiasmo juvenil, en vez deestacionarse en una playa de Florida junto a muchos de sus congéneres,se dedica a recorrer el país, especialmente las zonas más "salvajes" yprístinas. Su mirada está dando permanentes entradas a la realidadconcreta de la vida cotidiana en los EEUU profundos. Recomendable.Aquí van unas pocas líneas sobre lo que percibió en California. Elresto, puede leerse en la posición web arriba indicada.]Estuvimos cincuenta días en California. Es un estado de extremos geográficos: los desiertos, las sierras, la larga costa oceánica y losvalles centrales. Es un gran estado agrícola y todo visitante debería recorrer los valles de San Joaquín, Imperial o Sacramento para ver dedónde sale nuestra comida. Vaya en época de cosecha, y verá a loshombres, mujeres y niños de piel morena recolectan nuestras cosechas,esa gente que nos de miedo y odio, pero sin la cual no tendríamoscomida barata ni comida, en general. Verdura, fruta, nueces, arroz,leche, carne. Aquí está, aquí abunda. Y todo lo produce, desde elprincipio hasta el final, esta gente de piel morena. La base de estaagricultura y la mayor parte de los demás emprendimientos son lostrabajadores baratos y el capital subsidiado. Los dueños de la tierra y de cualquier otra partícula de capital se proponen mantener intactos el trabajo barato y los subsidios. Los trabajadores agrícolas han librado potentes batallas para cambiar sus vidas, ganar mejores sueldos y cierta dignidad. Hay un pasaje de"Viñas de Ira" que me ha conmovido profundamente: "Un hombre, una familia expulsados de la tierra; este automóvil oxidado traqueteando hacia el Oeste por la ruta. Perdí mi tierra, unsolo tractor tomó mi tierra. Estoy solo, estoy perplejo. Y por la noche, una familia acampa en una zanja, y otra familia también, y aparecen las carpas. Los dos hombres se acuclillan en sus pozos y las mujeres y los niños escuchan. Aquí está el núcleo, para ustedes que odian el cambio y temen la revolución. Que estos dos hombres acuclillados se mantengan separados. Que odien, teman y sospechen delotro [...] Porque caso contrario, del "perdí mi tierra" se divide una célula, y de esa división crece lo que ustedes aborrecen: "perdimosnuestra tierra". Ése es el peligro, porque dos hombres no están tan solos y perplejos como uno. Y de este primer "nosotros" brota algo todavía más peligroso: "Tengo algo de comida" más "No tengo nada". Si la suma a este problema es "Tenemos algo de comida", entonces la cosa se encamina, el movimiento adquiere una dirección. Basta ahora con multiplicar y la tierra y el tractor son nuestros. Los dos hombres acuclillados en la zanja, el fueguito, el churrasquito cocinándose enuna parrilla común, las silenciosas mujeres con ojos como piedras, los niños detrás, prestando atención con el alma a palabras que sus mentes aún no entienden [...] "Tomá esta sábana, es de lana. Era la sábana demi madre, llevátela para el bebé". Aquí está la bomba: en el paso del"yo" al "nosotros".?Atravesamos el valle de San Joaquín por el Norte y el Oeste, siguiendo las acequias de riego que ayudan a subsidiar a los productores. Nos atragantábamos de pesticidas, mientras lamentábamos que la atmósfera estuviera tan empañada que era imposible ver las montañas que se alzaban, cercanas, por el Este. Las chacras y fincas son enormes y altamente mecanizadas. La investigación que hace posibles las máquinas se lleva a cabo, a expensas del erario público, en nuestras grandes universidades del Estado (como la de Davis, en California). Otro subsidio para los productores. El trabajo sigue siendo barato, subsidio que el dinero de los productores extrae del gobierno: les alcanza para impedir que haya mejores leyes o para que se apliquen mallas vigentes. Alcanza también para coimear e intimidar a las policías distritales, que siguen hostigando y persiguiendo a los trabajadores rurales migratorios.--
Néstor GorojovskyEl texto principal de este correo puede no ser de mi autoría

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